Esta planta siempre ha sido muy popular, desde los tiempos de la antigua Grecia en que se consideraba adecuada para reforzar el corazón y el cerebro y para disipar los dolores físicos y morales. Los carmelitas franceses poseen desde hace siglos la receta de la célebre agua de melisa.
Propiedades: aromatizantes, digestivas, coleréticas, antiespasmódicas, emenagogas, sedantes, antidepresivas, antivíricas, antibacterianas. Los principios activos contenidos en la planta ejercen en el organismo humano una acción colagoga y calmante que la hacen verdaderamente útil.
Se usa en forma de infusión, titntura, tintura vinosa y agua contra los trastornos de origen nervioso, hepáticos, neurálgicos, del aparato digestivo y del intestinal, y en todos los casos en los que es necesario intervenir para calmar los dolores y los nervios.
Empleo recomendado:
- Ansiedad, Excitación Nerviosa, Histeria.
- Atonía Intestinal, Digestión Difícil, Gastroenteritis, Flatulencia, Espasmos Intestinales, Agotamiento.
- Halitosis.
- Migraña.
- Heridas
Usos Domésticos:
Baño Perfumado: Se pone en un litro de agua fría un gran puñado de flores y hojas frescas troceadas. Se deja en maceración durante una o dos horas y luego se vierte el agua filtrada (se estrujan bien las hierbas) en la bañera. Además de ser vagamente perfumado, este baño resulta calmante.

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